jueves, 19 de agosto de 2010

Pies de hielo

Caminaba con pies de hielo sobre la carretera. Lo hacía despacio, intentando no deteriorar sus frágiles pies mientras miraba fijamente el horizonte.

Era mediodía y el Sol emitía una gran luz tal y como lo haría un día de verano. El calor era terrible y ella podía confirmarlo ya que a cada paso, sus pies iban dejando un suave rastro de gotas de agua en el asfalto. Pronto no podría ni siquiera caminar y acabaría sin rumbo ni vía. En aquel momento deseaba con todas sus fuerzas que fuera invierno.

El impacto contra el suelo hizo que todo su interior tambaleara. Estirada de espaldas al cielo, oía como una corriente llana de agua acariciaba lo que la rodeaba. Tenía los cabellos tendidos sobre tierra y las manos lastimadas sobre el abrasador asfalto pero su mirada seguía fija. Quería avanzar y superar todos los obstáculos mas aquella mañana ya no tenía medio para hacerlo. Recordó corretear en compañía de un paisaje invernal que hacía lucir sus pies como piedras preciosas.

Ojalá fuera invierno. –susurraron sus labios temblorosos justo antes de perder de vista el horizonte.


No hay comentarios:

Publicar un comentario