miércoles, 13 de abril de 2011

Sacó del bolsillo las llaves y entró silenciosamente. Abandonó el bolso sobre la mesa del comedor y se dirigió a la ventana. El día estaba nublado y su mente, también. Todo carecía de sentido.

Observó las vidrieras del edificio que tenía delante, aquel en el que había soñado vivir eternamente con alguien que le amase, aquel en el que celebraría fiestas de lujo y donde invitaría a sus más próximos amigos. Pero nada de esto podía ser cierto. Llevaba dos años en aquella ciudad y lo había perdido todo. Había perdido el contacto con los compañeros de estudios y sus hermanos no se atrevían a descolgar el teléfono cuando les llamaba, ni tan solo había durado más de dos semanas en su último trabajo. Era fin de mes. ¿Cómo iba a sobrevivir al siguiente?

Se dirigió a la cocina y acabó el último envase de leche que le quedaba y calentó una taza en el microondas. De nuevo en la ventana, imaginaba entre sorbo y sorbo su vida perfecta en la que él seguía a su lado y ella caminaba ágilmente por la calle con la cabeza llena de proyectos en proceso de ser realizados. Aquella vida en la que sus hermanos se sentaban en la mesa con ella y compartían los detalles de su vida más minúsculos. Aquella vida que una vez vivió y que jamás volvería a disfrutar.

Ensimismada no se percató de que alguien estaba llamando al timbre desde hacía ya unos minutos. Fijó su mirada en la puerta e hizo una mueca extraña. Dejó la taza sobre la mesa y se acercó a la puerta.

- ¿Quién es…? Perdone, ¿quién es…?

Nadie respondió a sus preguntas. Volvió a la mesa. Un sorbo más y el timbre volvió a sonar.

- ¿Hola? ¿Quién es…?

De nuevo, nada. Su corazón empezó a latir fuertemente y su respiración era acelerada. Le recordaba a aquellas viejas películas de terror en las que los personajes morían trágicamente… pero su vida no era una película. Decidió tranquilizarse y pensar sensatamente. Posiblemente solo era una persona que se había equivocado de puerta dos veces… ahora tres. El timbre volvió a sonar. Cerró los ojos, abrió la puerta…